Desde que somos niños nos dicen que debemos perdonar a los demás. Y muy pronto nos enseñan maestras y familiares como pedir perdón cuando nos equivocamos o provocamos dolor. 

Pedir perdón es un proceso emocionalmente vulnerable en el cual debemos hacernos conscientes de nuestros actos, las consecuencias y el dolor que hemos causado a otras personas o a nosotros mismos. Cuando pedimos perdón, asumimos que nuestra acción no ha sido correcta y que necesitamos un cambio de conducta, para no repetir la situación y para restaurar el daño creado. 

Perdonar afecta a nuestros valores, cuestiona nuestras decisiones y nos genera inseguridad. Fenómeno agravado si es a nosotros mismos a quien debemos perdonar, ya que entonces se  mezcla con otros sentimientos como la culpa. 

Perdonar también es un proceso de vulnerabilidad, en que tenemos que aceptar el dolor sufrido e integrar los sentimientos negativos que surgen como respuesta al mismo. 

Pero, ¿somos conscientes del riesgo de no perdonar?. No perdonar o perdonarnos nos lleva a generar dinámicas de rencor y rechazo al otro o a nosotros mismos. Lo que en la práctica puede suponer un obstáculo para la vida diaria, incluso repercute en nuestra salud mental. 

Hoy vamos a acompañarte en el proceso de entender el perjuicio de no perdonar y aprender a perdonar y perdonarse. ¡Empecemos!

 

Beneficios de pedir perdón y perdonarse a uno mismo

Seguir adelante con la vida de manera saludable y positiva requiere del acto de perdonar y perdonarnos. Pero, ¿qué significa “perdonar”? Perdonar lo podríamos definir como la acción ante un daño que nos han hecho mediante la superación y el olvido, integrando y trascendiendo aquellas emociones que nos impiden avanzar. No se trata de aceptar que la acción de la otra persona es la correcta, sino de que nuestra respuesta al dolor no nos deje atrapados en una espiral de odio. 

Desde el otro lado, al pedir perdón lo que estamos reconociendo es que hemos dañado a alguien, nos responsabilizamos del dolor causado y solicitamos que esa persona actúe frente a ello sin que le frene los sentimientos generados por tal dolor. Mientras que si buscamos el perdón de nosotros mismos, asumimos que nos hemos herido y tratamos de que ese daño no marque nuestra conducta. 

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Los sentimientos contrarios al perdón son el rencor y el resentimiento. Estos generan una continua revisión del dolor causado o sufrido y nos ancla en un estado de malestar psíquico que no nos permiten desarrollarnos como personas.

Saber perdonar y perdonarnos trae beneficios fundamentales, partiendo de una acción activa, frente al dolor, aceptando lo causado y el contexto, nos  permite no sufrir dicho dolor de forma recurrente, avanzando en nuestros procesos vitales Entre los beneficios de pedir perdón y perdonarse, podemos destacar los siguientes:

  • Alto nivel de autoestima, cuando las personas somos capaces de perdonar, nos sentimos mejor con nosotros mismos y nuestra capacidad para gestionar lo que nos daña o las consecuencias de nuestras acciones, mejorando nuestro bienestar psicológico.
  • Mantener relaciones sanas. Al relacionarnos desde la comprensión y el perdón, la comunicación generada con nuestras personas afines será más auténtica, pudiendo expresarnos como somos. Pero, a la par, nos ayuda a elegir a personas afines a nosotros, renunciando a aquellas basadas en el rencor o la venganza.
  • Liberarse de emociones negativas, mantener relaciones basadas en el rencor aumenta nuestra hostilidad y, por tanto, la ansiedad y el estrés generado por ello. 
  • Mejora la salud. Aprender a perdonar y perdonarse  influye en nuestra salud, potencia un sistema inmunitario mucho más fuerte y mejor salud cardiaca.
  • La toma de decisiones y resolución de conflictos será mucho más fácil. Todos cometemos errores, y necesitamos avanzar y tomar las decisiones correctas. Perdonar aumenta la comprensión de la perspectiva del otro, y nos acerca a su forma de ver y vivir. 

 

beneficios de pedir perdon

Consecuencias de no saber perdonar

Las consecuencias de no saber perdonar en nuestra psique son más que evidentes, sin embargo, desde un enfoque holístico, abarcan mucho más. Ya que tenemos múltiples reacciones y enfermedades físicas derivadas de situaciones de dolor emocional recurrente fruto de una espiral de resentimiento. 

Son muchas las tradiciones religiosas y espirituales que incorporan el perdón dentro de sus mandatos o recetas para el bienestar personal y comunitario. Y todas las culturas tienen estrategias sociales para aceptar el dolor y superar el daño causado

Cuando nos sentimos heridos tendemos a protegernos. Esto nos sitúa en un estado de alerta que aumenta nuestra tensión arterial, el ritmo cardiaco, el estrés y la ansiedad, generando efectos en nuestro organismo. Además, nos genera inseguridad en uno mismo y falta de confianza en los demás. Todos estos factores nos llevan a mantener una actitud paralizante y defensiva, pudiendo acompañar el proceso con dinámicas de aislamiento y rechazo social.

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Perdonar como una necesidad para seguir adelante

Como señalábamos en las anteriores líneas, no perdonar o perdonarnos nos lleva a una espiral de resentimiento que tiene efectos paralizantes en nuestra vida, anclándonos a un dolor sufrido de forma recurrente, e Impidiéndonos avanzar. Por tanto, solo es posible seguir adelante mediante un proceso de aceptación y sanación del dolor. 

Este proceso de aceptación tiene efectos muy positivos para nuestro bienestar emocional actual, pero, también para el futuro. Ya que nos nutre de unos nuevos códigos de actuación que facilitan la reacción positiva frente al resentimiento

En primer lugar, aprendemos a aceptar al otro y su realidad: Comprendiendo sus acciones y sus actos y entendiendo que son diferentes a los nuestros. Interiorizando, de ese modo, la diversidad humana y las distintas formas de actuar ante las discrepancias o dificultades. 

En segundo lugar, nos dota de herramientas de gestión emocional y de conflictos. Ensayando formas de actuar que han sido efectivas y nos ha traído bienestar, seremos más capaces de acudir a ellas y desarrollar estrategias alternativas al resentimiento. 

En definitiva, el perdón de otros y el perdón propio nos sitúa en un escenario de mayor autoestima y capacidad para resolver los conflictos. Y genera experiencias positivas que contribuirán a nuestro bienestar y evitar que nos anclemos en el dolor y el resentimiento. 

Saber pedir perdon

Técnicas y consejos para trabajar el perdón

Sabemos el daño que causa no perdonar y el beneficio de hacerlo, pero, ¿cómo trabajar el perdón? 

En primer lugar, tienes que tener en cuenta que trabajar el perdón requiere de una acción activa frente al dolor. Nuestras estrategias aprendidas nos llevan a enfrentarnos al daño causado con sentimientos de venganza y menosprecio. Modificar dicha conducta no es una tarea fácil, pero te traemos una serie de consejos que pueden ayudarte en el camino. 

Reconocer el dolor y entender su proceso

Aceptar las palabras, heridas, traumas, etc., que pueden causar dolor no es sencillo. Pero, basar tu acción en aquello que te hace daño tampoco lo mejorará. Por ello, el primer paso debe ser entender tu dolor o el dolor de la otra persona y validarlo. Es decir, aceptar que hay un sufrimiento y que este es causa de una acción.

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Comprender el origen y la persona que nos hirió

El contexto de la acción, la persona que la realizó y la causa de la misma puede darnos el marco para conocer porque sucedió y como eso se materializó en un daño. De este modo eliminamos un factor que suele acompañar a este sentimiento, la injusticia, sentirnos que han sido injustos con nosotros. 

Escuchar y escucharse

Comprender al otro y su realidad. Entender tu situación personal y tu historia es importante para saber de donde viene ese dolor y porque nos impide avanzar. Solo así podremos superar una espiral que no nos deja crecer y nos expone reiteradamente a una situación negativa. 

Expresar

Liberar los sentimientos y expresar lo que sientes hacia la persona que te hizo daño, es indispensable para perdonar. Validar tus sentimientos y los de la otra persona. O reconocer que no te trataste bien a ti mismo. 

Responsabilizarte de tu actuación

Responsabilizarte de tus actos mejora la autoestima y te hace sentirte más seguro de tus decisiones, aún habiéndote equivocado, ya que te dará las pautas de las acciones que no quieres realizar  en el futuro. 

Dejar ir el dolor y el resentimiento

Tras estos pasos, es hora de avanzar. Aceptar lo vivido, lo sufrido y el papel que juegas en ello para ir hacia adelante. El proceso de perdón es algo que requiere tiempo, pero si no te aferras a los sentimientos negativos podrás superarlo y saldrás fortalecido. 

Como hemos visto, perdonar y perdonarse es una de las tareas principales para alcanzar la paz con uno mismo y el bienestar emocional. Sabemos que no es un proceso sencillo y, en ocasiones, se cruza con otras realidades que te afectan, pero, trabajar sobre ello y aprender a perdonar es el primer paso para seguir avanzando en nuestro crecimiento como seres humanos. En Centro ConAlma tenemos un equipo de psicólogos especialistas para apoyarte en este proceso.

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