El maltrato emocional es un fenómeno socialmente poco reconocido e incluso con rasgos normalizados, pero que afecta de forma muy importante en la salud mental de la persona que lo sufre y su entorno. 

Es importante saber que no siempre somos víctimas o agresores de manera consciente o deliberada. En estos casos entender cómo funciona el maltrato emocional es la única vía para evitarlo. 

En este artículo, desde el centro de psicología ConAlma, te traemos información sobre los malos tratos emocionales y su efecto en la persona que lo sufre

 

¿Qué es el maltrato psicológico?

El concepto de maltrato psicológico es muy amplio, pero en general podemos considerar que cualquier comportamiento o actitud reiterada que provoca daños emocionales en una persona, es maltrato psicológico

Esta definición nos indica dos elementos esenciales. Por un lado, es una actitud reiterada y sistemática; es decir, no se trata de un caso aislado sino de un proceso de intimidación, culpabilización y desvalorización de la víctima. Por otro lado, afecta al equilibrio personal y emocional de la persona, atacando a aquellos elementos que suponen pilares emocionales, sostenes que construyen su equilibrio vital. 

No podemos hablar de una conducta única por parte del agresor, sino que se trata de un conjunto de comportamientos y un uso de las herramientas de que dispone, con intención (o sin ella) de anular a la persona de manera emocional. En ocasiones son insultos o humillaciones, pero en otros puede emplearse la indiferencia o el silencio. Pero en todos los casos supone un trastorno en la persona que lo sufre que puede generar otro conjunto de problemas psicológicos relacionados. 

 

maltrato psicologico niña

 

Signos y síntomas del maltrato emocional

Los signos que reflejan un maltrato psicológico, como hemos mencionado, pueden diferir de unas situaciones a otras. Pero es posible identificar rasgos básicos que nos pongan en alerta. 

Un rasgo esencial que suelen compartir todas las personas que han experimentado maltrato psicológico  es el sentimiento de inferioridad. Frente al maltratador, la persona agredida se siente incapaz e inferior. 

A través de un proceso, el agresor antepone sus necesidades o deseos propios por encima de las necesidades o deseos de la víctima. Al mismo tiempo estas necesidades de la víctima son negadas o infravaloradas.

Simultáneamente a esta infravaloración la víctima es culpabilizada y tratada de egoísta. 

De esta forma, paulatinamente, los sentimientos y necesidades de la víctima se van relegando o eliminando, hasta llegar a ser cuestionados por la propia víctima. La persona va perdiendo todas sus referencias internas, y en consecuencia pierde también la capacidad de  poder tener una auto regulación óptima. Todo esto se traduce en una falta de bienestar y satisfacción personal, autocuestionamiento, y pérdida de autoestima.

Otro rasgo que nos puede llevar a identificar el maltrato psicológico es el sentimiento de superioridad que expresa el agresor, y que se traslada en expresiones verbales o humillaciones públicas, que tienen por objetivo convencer y hacer partícipe al entorno social de dicha superioridad. 

El control personal es uno de los rasgos que más se perciben desde el exterior. Controlar el móvil, la agenda, el ocio, las personas de su vida, etc, son rasgos claros de un maltrato emocional. 

A todos los aspectos anteriores se une la inestabilidad vital y emocional de la víctima.  causada principalmente por el cambio de humor repentino del agresor, las manipulaciones, las mentiras y otras  acciones que pueden llevar a la víctima a  dudar de la propia realidad y de sus propias percepciones. 

 

malos tratos emocionales

 

Consecuencias del maltrato psicológico

Al hablar de las consecuencias del maltrato psicológico suele señalarse como “efectos invisibles” el conjunto de secuelas que los malos tratos psíquicos causan en las personas. Son invisibles porque no es fácil percibirlos y, más difícil aún, vincularlos a la situación de maltrato. Lo que hace que sean abordados como problemáticas independientes, en algunas ocasiones, sin entrar al problema de raíz. 

Cuando hablamos de víctimas del maltrato psicológico no podemos reducirlo a la persona que sufre la agresión. Personas vinculadas de manera directa a ella también lo reciben. este proceso que se agudiza en el caso de personas dependientes, como pueden ser los menores. Entender que los malos tratos generan una red de agresión extensa más allá de las personas directamente implicadas es importante para comprender hasta dónde puede afectar psicológicamente. 

No podemos generalizar los efectos que en cada persona tiene vivir una situación de maltrato psicológico, pero sí es posible definir cuadros clínicos compartidos:

Estrés y ansiedad

El estrés postraumático es habitual en las víctimas de este tipo de violencia bien directa o de manera vicaria. Así como cuadros de ansiedad derivados del desequilibrio emocional que viven. 

Culpabilidad

Inocular el sentimiento de culpa en la víctima, es un factor utilizado de forma directa por el agresor. Pero, además, la falta de autoconciencia de estar sufriendo violencia por parte del mismo, le  lleva a la víctima a centrar el problema en sí misma, pensando que las vivencias que tiene son el resultado de conductas erróneas realizadas por el/ella.  Esta culpabilidad es uno de los factores que limitan la autopercepción como víctima

Autoestima baja

El proceso de maltrato conlleva una humillación y minusvaloración de la persona que tiene delante. Este proceso, prolongadamente, puede provocar dudas en la víctima, en sus capacidades, en consecuencia reduce su autoestima. 

Aislamiento

El control del ámbito social en que vive la víctima por parte del agresor lleva al aislamiento y soledad. A esto se suman conductas de humillación pública que dañan la imagen social de la víctima. Este aislamiento, también limita la red de apoyo social de la víctima, lo que dificulta el fin de la situación de maltrato.

Depresión

El encontrarse inmerso en una situación de desequilibrio emocional y soledad desemboca, en algunos casos, en depresión. Y en otros casos puede originar conductas autolesivas. 

Agresividad

Una de las consecuencias a las que no se le presta demasiada atención es a la agresividad derivada de vivir este tipo de violencia. Este proceso se ve muy claro en niños y niñas que han sufrido maltrato psicológico y que lo plasman en conductas agresivas donde predomina la rabia. 

Si has sufrido estos síntomas o conoces a alguien que lo haya hecho, es posible que esté viviendo una situación de maltrato. Te recomendamos que acudas a un profesional para asesorarte. 

En ConAlma contamos con psicólogas y psicólogos especialistas que pueden ayudarte. 

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